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#Verificamos: Las vacunas contra la Covid-19 no “derivan de células fetales” ni causan“modificación genética

Repórter (especial para a Lupa) | Rio de Janeiro | lupa@lupa.news
28.abr.2021 | 18h29 |

En las redes sociales circula un video que alerta sobre la supuesta posibilidad de que las “vacunas derivadas de células fetales” causen una modificación de la composición genética en las personas. Según la narradora de la grabación, el “ADN del feto entra en el cuerpo del receptor” y eso podría desencadenar un proceso conocido como “recombinación homóloga”. A través del ​proyecto de verificación de noticias​, usuarios de Facebook solicitaron que se analizara ese material. Conozca a continuación el trabajo de verificación de Lupa:

*Este chequeo fue publicado originalmente en 14 de diciembre de 2020. Lea en portugués.

“(…) Muchas vacunas derivan de células fetales (…)”
Fragmento del video publicado en Instagram que hasta el 14 de diciembre había sido visto más de 88.500 veces.

FALSO

La información analizada por Lupa es falsa. Algunas vacunas, como las que usan virus inactivado o atenuado en su formulación, por ejemplo, utilizan cultivos de células para cultivar los virus que luego estarán “muertos”, o sea, inactivados. Esos cultivos de células pueden ser de origen animal, vegetal o ser desarrollados a partir de embriones. Eso no quiere decir que los inmunizantes que usan esa metodología sean derivados de un feto humano, sino que esos cultivos de células fueron usados como plataforma para “fabricar” los virus. Esos virus, una vez inactivados o atenuados, después de ser aplicados en el cuerpo humano por medio de una vacuna, serán reconocidos por el sistema inmunológico para generar una respuesta inmune en caso de contagio.

Como ya fue explicado por Lupa, uno de los cultivos de células desarrolladas a partir de un feto es el HEK-293, creado en 1972 a partir de células renales de un feto abortado en Holanda. Otro es el PER.C6, hecho en 1985, en el mismo país, a partir de células de la retina. Los dos cultivos fueron creados por el científico holandés Alex van der Eb. Hasta hoy, esos mismos cultivos son replicados y perpetuados en laboratorio y se los utiliza para la fabricación y testeo de medicamentos por parte de la industria farmacéutica.

Según el profesor del Departamento de Microbiología, Inmunología y Parasitología de la Universidad Federal de Santa Catarina, Aguinaldo R. Pinto, esa práctica es común. “Los virus son un parásito intracelular obligatorio, eso significa que no ‘existen’ solos, necesitan crecer dentro de una célula”, explicó por teléfono.


“(…) para las cuales el ADN del feto entra en el cuerpo del receptor y eso puede representar serios riesgos para la salud y desencadenar un proceso conocido como recombinación homóloga. Eso genera una modificación de la composición genética del receptor. Al administrar vacunas derivadas de células fetales podrían ocurrir mutaciones que la persona vacunada no reconoce como propias. Nuevas células capaces de desencadenar una respuesta llamada “autoinmune” con la consecuencia de enfermedades (…)”

Fragmento del video publicado en Instagram que hasta el 14 de diciembre había sido visto más de 88.500 veces.

FALSO

 La información analizada por Lupa es falsa. De acuerdo con el investigador del Laboratorio de Inmunorregulación de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), Carlos R. Zárate-Bladés, no existe ninguna posibilidad de que las vacunas lleven ADN humano o ADN fetal, como sugiere el video, dentro de las personas que las reciben. Como se explica arriba, para producir algunos inmunizantes, se usan cultivos de células para “fabricar” los virus que se usarán en la fórmula, ya sea de manera inactivada, atenuada o, inclusive, como vector. Eso no significa que la información genética de esas células esté presente en la formulación de la vacuna.

“Nosotros ingerimos alimentos que tienen su ADN (células vegetales y de animales), y no nos causan mutaciones. También nos infectamos con una gran cantidad de patógenos, muchos de ellos viven dentro de nuestras células. Eso significa que llevan su material genético hacia dentro de nuestras células y, aunque mueran y liberen ese material, eso no nos causa mutaciones”, explicó el investigador por WhatsApp.

Además, tampoco es verdad que la presencia de un supuesto ADN fetal en las vacunas desencadene una recombinación homóloga

Ese fenómeno existe en el proceso de reproducción de las células y ocurre entre cualquier par de secuencias de ADN que sean iguales o muy semejantes. “Son necesarias secuencias específicas para que ciertas proteínas hagan ese proceso. Como el material genético en las vacunas no tiene esas secuencias, esa recombinación no puede ocurrir”, enfatizó el profesor.

Otra investigadora consultada por Lupa, la microbióloga Natália Pasternak, investigadora del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad de San Pablo (USP), afirmó que nada del cultivo celular está presente en la formulación de la vacuna. Se usa solo como plataforma para desarrollar y multiplicar el virus. “Después de multiplicarlo, es purificado e inactivado. Es el virus inactivado lo que va en la formulación de la vacuna, no los cultivos de células. Por lo tanto, nada del cultivo celular está presente en la formulación de la vacuna”, dijo por audio en WhatsApp.


“(…) A continuación tenemos una experiencia reciente de un efecto colateral irreversible de una vacuna aprobada por agencias reguladoras de salud de Europa y de EE.UU. En 2009, las autoridades de salud recomendaron a los suecos que se vacunaran voluntariamente contra la gripe porcina H1N1 con la vacuna Pandemrix, fabricada por el laboratorio británico GlaxoSmithKline. Más del 60% de la población cumplió con esa recomendación, fue un récord mundial, en un país en donde ninguna vacuna es obligatoria. Pero centenas de personas, en su mayoría niños y adolescentes, desarrollaron la narcolepsia por un efecto colateral de la vacuna (…)”

Fragmento de un video publicado en Instagram que hasta el 14 de diciembre había sido visto más de 88.500 veces.

FALSO

La información analizada por Lupa es falsa. El estudio citado en el video, a diferencia de lo que dice la narradora, demostró que la vacunación contra la gripe que contenía la cepa del virus H1N1 de 2009 no fue asociada a la narcolepsia, que es un problema del sueño causado por alteraciones en algunas substancias químicas del cerebro. La investigación fue publicada por los Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de la agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.

Según los CDC, se realizó una reevaluación de los datos y estudios de la vacuna Pandemrix, aplicada en varios países europeos durante la pandemia de gripe H1N1, en 2009, a partir de que se observó un riesgo aumentado de narcolepsia después de la vacunación. Sin embargo, afirma la institución, no se encontró “nada que indique algún tipo de asociación entre la vacuna contra la H1N1 autorizada en los Estados Unidos o la vacuna contra la influenza estacional y la narcolepsia”.

Una primera reevaluación se realizó en 2014, a partir del análisis de la información de más de 650.000 personas que recibieron la vacuna en 2009 y más de 870.000 personas que recibieron la vacuna en 2010 y 2011. El estudio, difundido por la National Library of Medicine, concluyó que “la vacunación con los antígenos virales de la vacuna pdm09 contra la influenza A (H1N1) no parece ser suficiente por sí sola para aumentar la incidencia de narcolepsia en una población”.

En 2018, una nueva investigación demostró la seguridad y eficacia de la vacuna citada en el video, concluyendo que tampoco existía ninguna asociación con la incidencia de narcolepsia.

Nota: este‌ artículo forma‌ ‌parte‌ ‌del‌ ‌‌proyecto‌ ‌de‌ ‌verificación‌ ‌de‌ ‌noticias‌‌ ‌en‌ ‌Facebook.‌ Para consultas sobre este proyecto, comuníquese directamente con‌ ‌‌Facebook‌.

Editado por: Chico Marés

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