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#Verificamos: mascarillas no “privan” al cerebro de oxígeno ni causan enfermedades neurodegenerativas

Repórter (especial para a Lupa) | Rio de Janeiro | lupa@lupa.news
12.jul.2021 | 19h56 |

Circula en grupos de WhatsApp un video en el que una mujer habla sobre supuestos perjuicios causados por el uso de la mascarilla en la prevención del nuevo coronavirus. La narradora de la grabación cita como fuente a una neuróloga alemana llamada Margareta Griesz-Brisson. Según ella, la médica habría dicho que la COVID-19 nunca pasó de ser una “gripe moderada” y que el uso de mascarillas como protección contra el virus es inútil. El video sugiere que se produce una “deficiencia de oxígeno en el organismo y un aluvión de gas carbónico”. Eso puede llevar a la muerte de las células nerviosas y, cuando el gobierno “permita” que las “personas vuelvan a respirar”, será muy tarde porque el uso de ese equipo puede provocar enfermedades neurodegenerativas. Por WhatsApp, los lectores de Lupa sugirieron que se analizara ese contenido. Conozca a continuación el trabajo de verificación​:

*Este chequeo fue publicado originalmente en 17 de junio de 2020. Lea en portugués.

“Buenas noches. La doctora Margareta Griesz-Brisson es una médica neuróloga alemana con un PHD en farmacología, que trabaja en Alemania y también en Inglaterra. Ella dice que la COVID nunca pasó de ser una gripe moderada y que las medidas para enfrentarla son absolutamente desastrosas.”

Contenido de un video que circula en grupos de WhatsApp 

FALSO

La información analizada por Lupa es falsa. Si bien los principales síntomas de la COVID-19 son similares a los de una gripe, como tos, fiebre y dificultad para respirar, la enfermedad tiene consecuencias mucho más graves que un resfrío común o, inclusive, que una gripe moderada. En abril del año pasado, todavía al principio de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había alertado que la letalidad del nuevo coronavirus era diez veces mayor que el H1N1, virus de la gripe A

A diferencia de la gripe, infección provocada por el virus influenza en el sistema respiratorio, el SARS-CoV-2 alcanza también a otros sistemas. Este último virus “desborda” y puede afectar también al sistema circulatorio, causando lo que se llama endotelitis

inflamación del endotelio (capa celular presente en los vasos sanguíneos). Una investigación publicada en The Lancet en abril del año pasado mostró que el nuevo coronavirus alcanza directamente al sistema de defensa del cuerpo por medio de receptores encontrados en el tejido endotelial. Por eso, la COVID-19 se manifiesta sobre todo en los pulmones, órganos hipervascularizados, pero también puede afectar a cualquier otro órgano: corazón, riñones o intestino, por ejemplo. 

Otra diferencia es que las personas que tuvieron COVID-19 pueden manifestar síntomas hasta seis meses después del diagnóstico, y en un número significativo de casos, los problemas pueden durar más que eso. Es el llamado síndrome post COVID, que engloba una amplia gama de problemas de salud, recurrentes o continuos, que van desde problemas cardíacos, respiratorios y hasta dermatológicos.

Médica alemana citada fue desmentida en Europa 

A fines del año pasado, la médica Margareta Griesz-Brisson fue desmentida por diversas agencias de verificación internacionales después de difundir un video con información engañosa sobre el uso de mascarillas. El video en el que ella citaba información con un tenor similar al del video, que se viralizó en grupos de WhatsApp, fue retirado de YouTube

Margareta es una neuróloga alemana que trabaja en Londres, Inglaterra, y según la clínica en donde atiende, tiene especial interés en neurotoxicología, medicina ambiental, neurorregeneración y neuroplasticidad. 


“(…) cuando uno respira el aire que exhalamos, uno necesariamente está creando una deficiencia de oxígeno en el organismo y un aluvión de gas carbónico. Ella [Margareta Griesz-Brisson] menciona que el cerebro es muy sensible a la falta de oxígeno y las células nerviosas, que son las asociadas a la memoria, a las respuestas emocionales y al procesamiento espacial, no sobreviven más de tres minutos sin oxígeno. Cada tres minutos sin oxígeno en el cerebro, una célula nerviosa muere. Solo que las células nerviosas no hacen divisiones celulares, o sea, ya no se reproducen, no se regeneran. O sea, cuando el gobierno se permita ser buenito y permita que volvamos a respirar, va a ser muy tarde. Las células que murieron porque estás usando mascarilla por creer que estabas salvando vidas no se regeneran, lo que se perdió, se perdió (…)”

Contenido de video que circula en grupos de WhatsApp 

FALSO

La información analizada por Lupa es falsa. Las mascarillas usadas para prevenir el contacto con las gotitas de la respiración y aerosoles que pueden contener coronavirus no causan una reducción de oxígeno significativa como para causar la destrucción de las neuronas. El supuesto riesgo de hipoxemia (disminución de los niveles de oxígeno en la sangre) y de hipercapnia (aumento de los niveles de dióxido de carbono, o CO2, en la sangre) provocada por la reinhalación de CO2 expirado fue estudiado por diversos investigadores. Hasta el momento, no existe ninguna evidencia de que la mascarilla prive al organismo de oxígeno y por ello cause daño permanente en las células del cerebro

Un estudio publicado en noviembre del año pasado en la revista Annals of the American Thoracic Society evaluó si, de hecho, ocurren anormalidades ligadas al intercambio de gases en personas sanas y también en personas con disfunción pulmonar debido al uso de mascarillas quirúrgicas. Los investigadores midieron los valores de CO2 al final de la expiración y la saturación de oxígeno antes y después del uso de la mascarilla en 15 médicos que no tenían enfermedad pulmonar y en 15 personas con enfermedades pulmonares crónicas. Descubrieron que el uso de la mascarilla no afectó de manera relevante los intercambios gaseosos, inclusive en pacientes que presentaban disfunción pulmonar grave. 

Esto se debe a que las mascarillas están hechas de materiales que permiten que el aire pase por los “agujeritos” del tejido o inclusive por los costados. Para una situación de hipoxia, la persona debería experimentar una completa falta de acceso al aire como, por ejemplo, respirar dentro de una bolsa de plástico. La mascarilla no impide el intercambio de gases, de manera que el aire exhalado atraviesa esa barrera. 


“(…) Los síntomas ocultos de aviso de que hay poco oxígeno en el cerebro son: dolor de cabeza, somnolencia, mareo, dificultad de concentración y un tiempo de reacción más lento. Tu sistema cognitivo se ve comprometido. Después de un tiempo de usar mascarillas, la persona termina acostumbrándose y esos síntomas desaparecen. Pero no desaparecen los daños cerebrales que se están creando. La persona sigue, a lo largo del tiempo — inclusive sin síntomas — dañando su cerebro, porque sigue privando a su cerebro y a sus células nerviosas de la cantidad de oxígeno que necesitan.”

Contenido de un video que circula en grupos de WhatsApp 

FALSO

La información analizada por Lupa es falsa. No hay ninguna evidencia de que el uso prolongado de mascarillas comprometa el sistema cognitivo. Según la profesora del Departamento de Farmacología de la Universidad Federal de Río Grande del Sur (UFRGS), Ana Paula Herrmann, la falta de oxígeno es, obviamente, deletérea. Sin embargo, ella resalta que el uso de mascarillas no compromete la respiración ni tampoco priva al organismo de oxígeno a punto tal de perjudicar las células cerebrales. Para que ocurriera eso, la mascarilla tendría que estar totalmente “sellada” en la piel, y no es lo que sucede. 

“Si fuera verdad, los cirujanos y otros profesionales de salud que usan mascarilla en su rutina diaria tendrían mayor incidencia de enfermedades neurodegenerativas, y no hay evidencia que corrobore eso. Y mucho menos prueba de una relación causal. No hay evidencia de que la mascarilla causa hipoxia. El coronavirus, sí, la genera. La COVID-19 causa disminución de oxígeno en la sangre y puede matar las neuronas y todo tipo de célula. Es la enfermedad la que causa hipoxia, no la mascarilla”, explicó. 


“Otro dato importante que ella da es que el tamaño de un virus es de 0,0 micrómetros. Y los poros de las mascarillas regulares que usamos tienen de 80 a 500 micrómetros de tamaño. O sea, las mascarillas son inútiles, no protegen del virus.” 

Contenido de un video que circula en grupos de WhatsApp 

FALSO

La información analizada por Lupa es falsa. Aunque el coronavirus sea más pequeño que los poros de una mascarilla, no se desplaza solo, sino en gotitas de agua expelidas cuando una persona tose, estornuda y habla, o en aerosoles en suspensión en el aire. Las gotas respiratorias tienen, en general, entre cinco y diez micrómetros de largo. Al inhalar gotas respiratorias de una persona contagiada, un individuo puede quedar expuesto a centenas o miles de partículas del virus.

En ese sentido, las mascarillas se mostraron útiles para prevenir la COVID-19 porque bloquean físicamente la inhalación de esas partículas virales que pueden estar en suspensión en el ambiente. Además, al utilizar la mascarilla, la persona también impide que sean expelidas las gotas y, de esa forma, la trasmisión del virus se reduce. Así, cuando todas las personas en un determinado ambiente usan mascarillas, las posibilidades de trasmisión disminuyen significativamente.

La profesora Ana Paula Herrmann, de la UFRGS, hace una analogía con el uso del preservativo. “El tamaño del poro de un preservativo es mayor que el tamaño del virus del SIDA. Pero eso no quiere decir que no proteja a la persona del contagio de una enfermedad de trasmisión sexual. De igual forma, el coronavirus no se desplaza solo, suelto en el aire. Se desplaza en gotas. Por lo tanto, su tamaño real es mucho mayor” dijo en una comunicación telefónica. Y si ese fuera el caso, agregó, “las personas que trabajan en la Unidad de Terapia Intensiva, por ejemplo, que están en contacto con pacientes, estarían todas contagiadas, si la mascarilla no fuera eficaz”. 


“Ella dice también que para los niños y adolescentes que están con el organismo en formación, con el cerebro en desarrollo es criminal el uso de mascarilla. Los niños y adolescentes necesitan de dos a tres veces más oxígeno que los adultos. La falta e inclusive la restricción de la cantidad adecuada de oxígeno debido al uso de mascarillas va a dañar necesariamente la formación cerebral de esos individuos, eso debería estar prohibido en todo medio médico. Ella cuestiona el tipo de medicina que está recomendando el uso de mascarillas”
Contenido de un video que circula en grupos de WhatsApp 

FALSO

La información analizada por Lupa es falsa. Los niños necesitan oxígeno en la misma cantidad que los adultos, y no dos o tres veces más, como sugiere el vídeo. Una persona sana, con una adecuada oxigenación del cuerpo, suele tener una saturación de oxígeno superior al 95% y eso es válido para individuos de todas las edades. 

Según la presidenta de la Sociedad Brasilera de Neurología Infantil y miembro de la Academia Brasilera de Neurología, Letícia Brito Sampaio, ninguna mascarilla es capaz de provocar intoxicación por exceso de CO2 inhalado — lo que, de hecho, no sucede, porque las partículas de CO2 no quedan retenidas en la mascarilla. “Al usar la mascarilla, uno sigue respirando. Los gases atraviesan el tejido, nadie se siente sofocado por eso. Ya existen estudios realizados en personas que trabajan en Unidades de Terapia Intensiva y que usan mascarilla todo el tiempo. En ningún momento hay un aumento de gas carbónico a un nivel que puede ser tóxico”, dijo por teléfono.

La neuróloga destaca también que el daño cerebral ocurre solo en caso de un paro respiratorio, por ejemplo, o cuando el nivel de saturación de oxígeno está muy bajo. “Pero con el uso de la mascarilla, eso no va a suceder. Es un mito. Es imposible que alguien se asfixie por usar mascarilla. Puede inclusive tener una sensación de malestar, pero es más psicológico, debido a la falta de costumbre. Además, si ofreciera algún riesgo para los niños específicamente, entidades como la Sociedad Brasilera de Pediatría, por ejemplo, no recomendaría su uso”, concluye la médica. 

Esta verificación fue sugerida por los lectores a través del WhatsApp de Lupa. Si usted tiene alguna sugerencia de verificación, comuníquese con nosotros al teléfono +55 21 99193-3751.

Editado por: Chico Marés

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