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#Verificamos: La oposición a la vacuna contra la COVID-19 no tiene relación con las muertes de los presidentes de Tanzania, Haití y Burundi

Repórter | Rio de Janeiro | lupa@lupa.news
05.ago.2021 | 15h46 |

En las redes sociales circula un meme que, en tono conspirativo, establece una relación entre la “muerte inexplicable” de los presidentes de Tanzania, Haití y Burundi y un supuesto rechazo a recibir la vacuna de la COVID-19 en sus países. Por medio del ​proyecto de verificación de noticias​, usuarios de Facebook solicitaron que se analizara ese material. A continuación, el trabajo de verificación de Lupa:

*Este chequeo fue publicado originalmente en 22 de julio de 2020. Lea en portugués.

“Tanzania, Haití y Burundi
Los 3 países rechazaron la vacuna de COVID
Ahora en los 3 sus presidentes han muerto inexplicablemente”
Texto en imagen publicado en Facebook que, hasta las 14 del día 22 de julio de 2021, fue compartido por más de 300 personas.

FALSO

La información analizada por Lupa es falsa. Pierre Nkurunziza, expresidente de Burundi, murió en junio del año pasado y no llegó a tratar públicamente el tema de la vacuna contra la COVID-19. A pesar de tener una postura negacionista conocida a nivel internacional, no hay evidencias de que la muerte de John Magufuli, de Tanzania, tenga relación alguna con el rechazo a los inmunizantes. En Haití, las investigaciones del asesinato de Jovenel Moïse no parecen establecer asociación entre su muerte y la gestión de la pandemia. 

Burundi

El 8 de junio de 2020, el entonces presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, murió a causa de un ataque cardíaco, informaron las autoridades locales. Tenía 55 años y estaba al frente del país de África Central desde 2005. En ese momento existió la sospecha, jamás confirmada, de que su fallecimiento había sido consecuencia de complicaciones de la COVID-19 luego de una supuesta internación de su esposa por la enfermedad. 

Hasta entonces, Nkurunziza era criticado por su postura negacionista con relación a la pandemia: se negaba a imponer medidas de restricción de circulación y permitía la realización de comicios y eventos deportivos. Además, después de ser acusado de ocultar casos de coronavirus, el gobierno de Burundi determinó la expulsión de cuatro funcionarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que actuaban en el país. Las autoridades locales habrían declarado que los burundeses no tenían que preocuparse por la pandemia por estar “protegidos por Dios”.

A pesar de ignorar las orientaciones de especialistas, no hay evidencias de declaraciones públicas en las que Nkurunziza se haya opuesto a la vacuna, incluso porque murió meses antes de la conclusión de los estudios de cualquier inmunizante contra la COVID-19, ni de que su muerte haya estado relacionada con la postura negacionista.

Cabe señalar, además, que, a la fecha de su muerte, Nkurunziza estaba en el final de su mandato, y su sucesor, Evariste Ndayishimiye, ya había sido elegido y asumiría el gobierno en agosto. El nuevo presidente, que tomó el mando de modo adelantado, al principio prometió medidas para frenar la pandemia, pero en los últimos meses dijo que las vacunas contra la COVID-19 no eran totalmente efectivas y que todavía se conocían efectos colaterales de largo plazo. Burundi y Eritrea son los únicos del continente africano que continúan rechazando el inmunizante.  

Oficialmente, el gobierno reconoce ocho muertes y 5996 casos de COVID-19 en el país.

Tanzania

El 17 de marzo de 2021, la entonces vicepresidenta de Tanzania Samia Suluhu anunció la muerte de John Magufuli, de 61 años, por problemas cardíacos. El expresidente estaba al frente del país de África Oriental desde 2015, y era también criticado por la postura negacionista. Debido a su súbita desaparición de eventos públicos que duró 18 días, los rumores sugerían que él también había contraído la COVID-19, lo que el gobierno negó.

Los argumentos utilizados por el burundés Nkurunziza y por Magufuli tenían diversos puntos en común. El tanzano había llegado a declarar que el país estaba libre de la COVID-19 en junio de 2020, y había prohibió los testeos y diagnósticos de la enfermedad, además de haber pedido oraciones para el alejamiento del coronavirus, ya que el virus “no logra sobrevivir en el cuerpo de Cristo, es eliminado al instante”.

Sin presentar evidencias, Magufuli declaró incluso que las vacunas contra la COVID-19 podrían ser perjudiciales para los tanzanos, y sugirió el uso de inhalaciones y hierbas medicinales para combatir la enfermedad — lo que no tiene ningún efecto comprobado. “Si el hombre blanco fuese capaz de crear vacunas, entonces ya debería haber encontrado una vacuna contra el Sida, el cáncer y la tuberculosis”, dijo.

No hay evidencias de que la muerte de Magufuli tenga relación con el hecho de haber “rechazado” o haberse opuesto a las vacunas contra la COVID-19.

Sucesora de Magufuli y actual presidenta, Suluhu tiene una postura más basada en evidencias científicas, abrió centros de testeo y usó mascarillas en sus apariciones públicas. En el mes de junio, el gobierno solicitó las vacunas a las que tiene derecho gratuitamente por el consorcio Covax Facility, además de haber anunciado un contrato para la adquisición de otros inmunizantes. Mientras tanto, los números de la pandemia en el país continúan siendo poco transparentes.

Haití

En la madrugada del 7 de julio de 2021, el entonces presidente haitiano Jovenel Moïse fue asesinado a tiros luego de la invasión de su casa por un grupo de hombres fuertemente armados, en la capital, Puerto Príncipe. Hasta el momento, poco se sabe sobre las motivaciones del atentado. Por el momento, las investigaciones apuntan hacia indicios de una disputa de poder que no tendría relación alguna con la adquisición de vacunas contra la COVID-19. Haití, que queda en una isla en el Caribe, tiene una historia de inestabilidad política y económica permanente. Desde el comienzo del año, olas de protestas contra el gobierno pedían la renuncia de Moïse, con acusaciones de corrupción. En medio de la inestabilidad, la oposición y el presidente divergían sobre la fecha del término de su mandato — él tomó posesión un año después de los esperado, luego de que los resultados de la votación de 2015 fueran anulados. El rechazo a dejar el poder fue también un factor importante para las manifestaciones. 

Moïse disolvió el Parlamento en enero de 2020 y, desde entonces, gobernaba al país por decreto.

El país fue el último país de las Américas en comenzar la inmunización contra la COVID-19. Pero en la época del asesinato de Moïse, Haití ya esperaba la donación de 130 mil dosis por medio del consorcio Covax Facility. Al comienzo, el gobierno de Moïse se habría negado a recibir dosis de AstraZeneca, y citó supuestos efectos colaterales, pero cambió de idea ante el aumento de casos en los últimos meses. El viernes 16 el país comenzó la vacunación. Haití registra, hasta el momento, 510 muertes y 19.563 casos de COVID-19.

Nota:‌ ‌este artículo forma parte del ‌‌proyecto de verificación de noticias ‌en ‌Facebook.‌ ‌Para consultas sobre este proyecto, comuníquese directamente con ‌‌Facebook‌.

Editado por: Chico Marés

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